Nacho Gómez, entrenador de Mazarredo Fisioterapia Unamuno afronta su primera temporada al frente del equipo de Segunda División Femenina con tres victorias en tres jornadas. Tras el descenso del pasado curso, el conjunto bilbaíno ha iniciado una nueva etapa en la que el técnico apuesta por el trabajo diario, la confianza en el grupo y la construcción de un proyecto competitivo.
Tres partidos, tres victorias y un comienzo de temporada que invita al optimismo. Mazarredo Fisioterapia Unamuno ha arrancado con paso firme en el grupo A de Segunda División Femenina, sumando también dos triunfos en Copa. Un inicio prometedor para un equipo que busca recuperar sensaciones después del descenso de la pasada campaña y que este año cuenta con Nacho Gómez como nuevo entrenador.
El técnico afronta este reto después de tres temporadas en Barakaldo, donde trabajó como ayudante tanto en Liga Femenina 2 como en Liga Challenge, además de dirigir al equipo regional. Una experiencia tras la que decidió dar el salto a un nuevo proyecto con la intención de seguir creciendo desde el banquillo.
«Sentía que necesitaba afrontar nuevos retos y seguir creciendo como entrenador», explica Gómez, que encontró en Unamuno una oportunidad para desarrollar su manera de entender el baloncesto. Sus primeras semanas están dejando sensaciones positivas, aunque prefiere mantener los pies en el suelo: «Todavía estamos al principio y tenemos mucho margen de mejora, pero creo que estamos en una buena línea».
Una nueva etapa sin mirar atrás
El descenso de la pasada temporada forma parte del contexto con el que ha comenzado este nuevo proyecto. Sin embargo, el entrenador tiene claro que el equipo no debe quedarse condicionado por lo sucedido.
«Por supuesto que el equipo tiene ganas de reivindicarse y de demostrar el nivel que tiene, pero hemos empezado una nueva etapa y creo que lo importante es mirar hacia adelante», señala.
Para afrontar ese nuevo camino, Mazarredo Fisioterapia Unamuno ha apostado por la continuidad. La plantilla apenas ha sufrido modificaciones, con la retirada de una de sus jugadoras veteranas y el regreso de una integrante que ya había defendido los colores del club hace dos temporadas. A ellas se suman algunas jugadoras del conjunto regional que también participan en la dinámica del equipo.
Esta estabilidad ha provocado una situación particular: los principales cambios se han producido en el cuerpo técnico y no sobre la pista.
«Los nuevos realmente somos los miembros del cuerpo técnico y somos nosotros quienes tenemos que acoplarnos a la plantilla», reconoce Gómez. En ese proceso de adaptación, el entrenador destaca especialmente la relación entre las jugadoras, la confianza que existe dentro del vestuario y la importancia de conservar la identidad del grupo mientras introduce nuevas ideas de juego.
Tres victorias y diferentes maneras de competir
El comienzo liguero ha permitido comprobar la capacidad de Unamuno para responder ante escenarios muy distintos. El ajustado triunfo frente al Atlético San Sebastián (74-77) y la contundente victoria ante AXA Ortiz de Zarate Amurrio (70-40) son dos ejemplos de ello.
En el primer encuentro, el conjunto bilbaíno tuvo que gestionar la reacción de su rival y resolver un partido que llegó muy igualado a los últimos minutos. Frente a Amurrio, en cambio, la solidez defensiva permitió al equipo correr y encontrar situaciones más cómodas en ataque.
«Cada rival te plantea problemas diferentes y tienes que saber adaptarte a sus propuestas, tanto en ataque como en defensa», explica el entrenador, que considera fundamental aprender a interpretar los distintos momentos de los encuentros.
Pese al pleno de victorias, Gómez identifica varios aspectos en los que todavía deben progresar. La regularidad durante los partidos, la reducción de errores y la toma de decisiones son algunas de las cuestiones que el cuerpo técnico está trabajando para consolidar su propuesta.
«También necesitamos seguir asimilando conceptos y automatismos para que las jugadoras se sientan cada vez más cómodas con nuestra propuesta de juego», añade.
Una competición igualada y sin margen para confiarse
Con tres triunfos en las tres primeras jornadas, Mazarredo Fisioterapia Unamuno comparte el liderato del grupo A con Megacalzado Ardoi, otro de los equipos que ha comenzado la competición sin conocer la derrota.
Sin embargo, Gómez advierte de que la clasificación todavía no refleja todo lo que puede suceder a lo largo de la temporada. El entrenador espera una liga especialmente competida, con desplazamientos complicados y rivales capaces de poner en dificultades a cualquier equipo.
«Creo que es una liga muy igualada, en la que cualquier equipo puede ganar a cualquiera», asegura. En este sentido, señala el encuentro ante Gazte Berriak como un ejemplo de la exigencia que se encontrarán durante el curso: «No puedes dar ningún partido por ganado y tienes que competir durante los 40 minutos».
El ascenso, sin convertirse en una obsesión
Después de perder la categoría la pasada campaña, una de las preguntas inevitables es si Unamuno se marca el regreso como objetivo. Gómez, sin embargo, evita establecer metas a largo plazo y apuesta por construir primero una base sólida.
«Sabemos de dónde viene el equipo y entendemos que pueda existir esa expectativa, pero no creo que tenga sentido añadirnos una presión extra», afirma.
El entrenador insiste en que la prioridad pasa por competir cada semana, mejorar como equipo y mantener la exigencia diaria, sin permitir que los buenos resultados iniciales alteren la hoja de ruta.
«Estamos en una liga muy larga, en la que pueden pasar muchas cosas, así que creo que es pronto para marcarnos objetivos más allá de competir y hacer las cosas bien cada semana».
Con una plantilla que mantiene su esencia, un cuerpo técnico renovado y un arranque que refuerza la confianza del vestuario, Mazarredo Fisioterapia Unamuno mira al futuro con ilusión, pero sin precipitarse.
«En mayo veremos dónde estamos y hasta dónde hemos sido capaces de llegar», concluye Gómez, que también subraya un propósito que va más allá de la clasificación: conseguir que el equipo sea un reflejo de los valores del club y que su gente se sienta identificada con él.