El tiro libre (TL) es una acción técnica única dentro del baloncesto, ya que constituye el único lanzamiento que se repite siempre en condiciones idénticas a lo largo del partido. A diferencia de los tiros en juego, en los que intervienen múltiples variables —como la defensa, la velocidad de ejecución o la toma de decisiones—, el TL se realiza siempre desde el mismo punto, sin oposición y en un contexto completamente controlado. Esta característica lo convierte en una acción cerrada, en la que el rendimiento depende casi exclusivamente de la técnica individual del jugador y de su capacidad para repetir y automatizar el gesto.

Sin embargo, el TL incorpora un componente de presión muy significativo. El jugador percibe que el resultado depende únicamente de él, lo que puede generar nerviosismo, especialmente en momentos de partido donde el marcador es ajustado y/o el lanzamiento tiene una alta carga emocional. De este modo, una situación aparentemente sencilla, desde el punto de vista técnico, se transforma en todo un reto psicológico.

En minibasket, este fundamento adquiere una relevancia formativa que va aún mucho más allá de su valor como acción de anotación. Situado a una distancia de 4 metros, este gesto técnico representa un punto de equilibrio ideal entre desafío y accesibilidad para jugadores en desarrollo. Permite trabajar de forma específica la mecánica de tiro —posición de pies, alineación corporal, coordinación brazo-muñeca y finalización— en un entorno sin oposición directa, lo que favorece la interiorización de hábitos técnicos correctos desde edades tempranas. Asimismo, aprender a concentrarse, establecer una rutina previa al lanzamiento, y gestionar el acierto o el error son aspectos esenciales en la formación integral del deportista.

Durante la preparación del Planeta Mini con la selección Mini Masculina de Euskadi, surgió el debate sobre la aparente falta de tiempo en la dedicación al trabajo específico de este fundamento en los colegios y clubs de origen de los jugadores. Esta percepción se incrementó durante la competición en Salou’2026 donde observamos porcentajes notablemente bajos, tanto en nuestros partidos como en los que veíamos desde la grada. Esto nos llevó a intentar averiguar la media de acierto del TL en este tipo de campeonatos y plantearnos si el porcentaje varía de forma significativa entre las distintas comunidades autónomas.

Esta cuestión puede abordarse desde una perspectiva objetiva mediante el análisis de datos, a partir de las estadísticas oficiales recogidas por la FEB en cada partido. Para ello, acumulé los registros de TL anotados e intentados — tanto en categoría masculina como femenina— correspondientes a las últimas cuatro ediciones del campeonato. Con estos datos, se puede representar gráficamente el rendimiento de cada comunidad autónoma y la línea roja correspondiente a la media del porcentaje de acierto obtenido.

Conviene señalar, no obstante, una limitación en los datos: en aquellos partidos en los que se “cierra acta”, se deja de registrar este tipo de estadísticas. Esta circunstancia afecta especialmente a algunas selecciones, por lo que determinados casos — como el de Ceuta (104/297; 35,02%)— no aparecen reflejados en el gráfico.

La gráfica permite, de una forma muy visual, sacar las siguientes conclusiones:

  • Las comunidades con más TL lanzados por partido son Castilla y León y Andalucía
  • La Comunidad de Madrid es quien tiene mejor porcentaje (55,76%). 
  • En el extremo contrario se sitúan Castilla-La Mancha y Melilla con menor volumen de TL lanzados, siendo esta última la que peor porcentaje tiene entre las comunidades representadas (41,46%).
  • Euskadi tiene un porcentaje muy similar a la media, concretamente, 49,95%.

 

De media, los equipos en el Planeta Mini han anotado por partido 10,02 puntos de 20,03 TL lanzados, lo que supone un 50,04% (representado mediante la línea roja). Es decir, se dejan escapar la mitad de las oportunidades de anotación.; esta diferencia de 10 puntos puede ser clave en un partido para decidir el ganador del partido. 

Volviendo a la reflexión sobre el entrenamiento del TL, ¿Es un fundamento que trabajamos lo suficiente?, ¿Transmitimos los entrenadores la importancia que tiene?, y además, ¿Cómo lo trabajamos?

Por un lado, el momento más usual para trabajar los TL en una sesión de entrenamiento es entre tareas, por ejemplo, antes de beber agua con la siguiente indicación: cada jugador lanza 10 TL y cuenta el número de anotados, siendo muy habitual que el entrenador castigue a quienes no lleguen a cierto porcentaje. Esta tarea suele repetirse sin cambios a lo largo de la temporada, independientemente del momento de la misma.

Por otro lado, sabemos que el Minibasket es una categoría donde las tareas deben ser variadas, lúdicas, motivantes, innovadoras, eficientes y creativas, por lo que, no parece ser lo ideal usar de manera recurrente tareas como la mencionada. Podemos establecer determinadas rutinas al inicio de cada entrenamiento, durante el mismo y también como último ejercicio de la sesión de entrenamiento, pero, por añadir una variante de trabajo más, presento una tarea diferente para trabajar el TL y potenciar sus peculiaridades de una manera divertida y competitiva.

Divididos en equipos y con tantos balones como equipos, el objetivo es llegar antes que el resto de equipos a 20 puntos (TL anotados). En el gráfico se observan tres equipos con tres balones aunque se pueden añadir más balones para aumentar la actividad.

De cada equipo un jugador se coloca en el TL con balón, y un compañero reboteándole. En la otra canasta se ubican el resto de los compañeros que inician como “prisioneros”. Los jugadores con balón tiran (sumando un punto por cada TL anotado) hasta fallar. Cuando cometan el primer fallo se llevarán el balón al lado contrario y tirarán desde un cono. Si lo anotan volverán a la canasta de inicio y le darán el balón al compañero que estaba reboteando para que este siga acumulando puntos desde el TL. En caso contrario el lanzador se quedará como “prisionero” y se activará una situación de rebote + intentar cruzar el mediocampo. Aquel equipo que lo consiga podrá seguir tirando TL, con ese balón que ha logrado, para seguir acumulando puntos. Todo ello sucede de manera dinámica donde la posesión de un balón puede cambiar de equipo y los jugadores asumen distintos roles (tirador, reboteador, prisionero).

De esta manera, penalizamos el fallo a la vez que premiamos el acierto continuado en el TL, ya que si un jugador entra en racha anotando todos los TL seguidos hará ganar a su equipo fácilmente. También se premia el rebote y la salida de balón. De hecho, a pesar de que se inicie con un balón por equipo, todos los balones podrían estar en algún momento en manos del mismo equipo si consiguen rebotear más.

Incluso también podríamos permitir a los jugadores que metan ruido para simular situaciones de máxima presión de partido u obligar a permanecer en silencio para acostumbrar a los jugadores a otra situación que, afortunadamente, cada vez es más habitual en estos torneos.

Variantes:

  • Los conos se pueden mover de sitio para trabajar otras situaciones de tiro, incluso obligar a que sean lanzamientos desde el TL. 
  • Se puede incluir oposición en el tiro desde el cono por parte de los “prisioneros”.
  • Si el objetivo de anotación es muy sencillo se puede aumentar el objetivo o limitar a un máximo de TL seguidos por jugador, lo cual también es más realista porque lo más habitual es no lanzar más de dos TL seguidos en un partido.
  • Añadir otro balón para que los prisioneros empiecen luchando por el rebote y no tengan que esperar al primer fallo de los lanzadores de TL.
  • Obligar a que los jugadores que estén en la linea de TL tiren en orden, sin adelantarse, para evitar acelerar la mecánica de tiro debido al carácter competitivo de la tarea.