El cadete femenino de Gernika ha comenzado la temporada con tres victorias en tres jornadas y 275 puntos anotados. Más allá de los resultados, Mikel Reina pone el foco en el crecimiento de las jugadoras y en trasladar al equipo una identidad muy reconocible: defensa intensa y velocidad en ataque.
Tres partidos, tres victorias. El inicio de temporada del cadete femenino de Gernika ha dejado buenos resultados, pero dentro del equipo el foco está puesto mucho más allá de la clasificación. Con una temporada cada vez más temprana y pretemporadas más cortas, Mikel considera que comenzar ganando ayuda a reforzar el trabajo realizado durante las primeras semanas.
“Los inicios siempre son importantes, te ayudan a creer en el trabajo que estás haciendo y en el camino que has tomado”, explica. Las victorias sirven para generar confianza en el proceso, aunque el cuerpo técnico tiene claro que el equipo todavía se encuentra en una fase muy inicial de su evolución.
Gernika ha destacado especialmente por su producción ofensiva. 275 puntos en tres jornadas reflejan una propuesta que busca llevar los partidos a un ritmo alto y aprovechar una plantilla larga.
Ritmo alto y muchas posesiones
La idea ofensiva está clara: correr siempre que sea posible y atacar el aro con decisión. Mikel explica que disponer de una rotación amplia permite apostar por encuentros con muchas posesiones, algo que también aumenta las oportunidades de anotación.
“Intentamos llegar lo más rápido posible al otro lado de la pista y ser directas de cara al aro”, señala.
Pero el buen comienzo no se explica únicamente desde el ataque. Gernika también es, hasta el momento, el equipo que menos puntos ha recibido de la competición. Aun así, el entrenador evita dar por terminado el trabajo defensivo.
El equipo está centrando estas primeras semanas en conceptos básicos sobre los que seguir construyendo. El objetivo es que aquello que se trabaja durante los entrenamientos vaya apareciendo progresivamente en competición. “Todavía tenemos mucho que mejorar”, reconoce Mikel, que sí aprecia avances en varios de esos aspectos.
El día a día por encima del resultado
Las tres primeras jornadas han ofrecido situaciones diferentes, pero Mikel no destaca un encuentro concreto por encima del resto. Para el técnico, todos sirven para obtener conclusiones y comprobar hasta qué punto el trabajo semanal se está trasladando a la pista.
“Los partidos son exámenes, son los momentos para llevar a la cancha lo trabajado durante la semana”, explica.
Precisamente por eso, el cuerpo técnico concede todavía más importancia a los entrenamientos. Con tres sesiones semanales y un único partido, la evolución del equipo se construye principalmente en el día a día.
Y pese a los resultados logrados hasta ahora, la lista de aspectos por mejorar sigue siendo amplia. Mikel recuerda que se trata de jugadoras jóvenes que todavía tienen mucho recorrido a nivel mental, físico, táctico y técnico.
Uno de los conceptos sobre los que están poniendo especial atención es el pase. “Para nosotros es muy importante”, apunta el entrenador como ejemplo de esos pequeños fundamentos sobre los que quieren construir el crecimiento colectivo.
Crecer como jugadoras y como personas
En categoría cadete, la clasificación es solo una parte del proceso. Para Mikel y su cuerpo técnico, el verdadero objetivo de la temporada pasa por la evolución individual de cada jugadora.
“Lo más importante es que las jugadoras mejoren, no solo como jugadoras, sino también como personas. Todo lo que hacemos es para que ellas mejoren”, asegura.
La idea es sencilla: si cada jugadora consigue avanzar durante el año, el nivel colectivo crecerá como consecuencia. Por eso el entrenador insiste en que todavía queda mucho camino por recorrer y muchas experiencias por vivir.
Ese proceso de formación debe ir acompañado, además, de una identidad reconocible.
El ADN de Maloste
Cuando se habla de cómo quiere que juegue su equipo, Mikel mira hacia una identidad que considera histórica dentro de Gernika.
“Gernika siempre ha sido conocido por tener una defensa dura y jugar rápido en ataque. Ese es el ADN de Maloste y queremos hacerlo nuestro”.
Defensa intensa, velocidad y ambición forman así la base del equipo que pretende construir durante los próximos meses. Un estilo que ya ha dejado algunas señales en este comienzo de temporada, pero que todavía se encuentra en pleno desarrollo.
Precisamente uno de los retos después de tres victorias y resultados amplios es evitar que el buen comienzo genere conformismo. Ahí, reconoce Mikel, aparece una de las principales responsabilidades del cuerpo técnico.
“Tenemos que tener hambre, sobre todo de mejorar. No podemos conformarnos y tenemos que ser conscientes de que todavía tenemos mucho margen de mejora”.
El mensaje es utilizar cada entrenamiento y cada partido como una nueva oportunidad para avanzar.
Gernika apenas lleva alrededor de un mes trabajando como grupo, por lo que el entrenador prefiere mirar el inicio de temporada con perspectiva. Quedan meses de competición, situaciones nuevas y experiencias que deberán ayudar a las jugadoras a crecer.
Si dentro de un tiempo se vuelve a analizar la evolución del equipo, Mikel tiene claro qué le gustaría encontrar: jugadoras mejores en todos los sentidos. Ese, por encima de cualquier resultado, es el principal objetivo del curso.