La semana especial previa al 8M sigue dando voz a mujeres protagonistas del baloncesto vasco. En esta ocasión, hablamos con Nerea Larrazabal, jugadora y entrenadora del CB Toju, además de miembro de la directiva de la Federación Vasca de Baloncesto.

Su historia en el Toju comenzó en el banquillo. Llegó al club como entrenadora de un equipo senior masculino de chicos jóvenes, una etapa que recuerda como un momento de mucho aprendizaje. Poco después surgió la posibilidad de impulsar la sección femenina del club, una idea que empezó a tomar forma en 2009.

“En ese momento éramos cuatro jugadoras que buscábamos un proyecto empezando desde abajo y queriendo alcanzar el punto más alto que merecíamos”, explica. Con el paso de los años, aquel proyecto fue creciendo hasta consolidarse, algo que Larrazabal valora especialmente: “Poco a poco fuimos ascendiendo y sintiendo el club nuestro”.

Hoy continúa vinculada al club tanto dentro como fuera de la pista. “Aunque suponga trabajo sacar todo adelante y cada temporada sea un nuevo reto, el Toju me aporta el momento de desconexión y felicidad que necesito en el día a día”, afirma.

En lo deportivo, el equipo atraviesa una temporada ilusionante. Tras completar una primera fase muy sólida y conseguir el objetivo de ascenso a A-1, el equipo afronta ahora la segunda fase con ambición. Los resultados han sido irregulares, con derrotas ante Atlético San Sebastián y Gazte Berriak, pero también con victorias importantes como la lograda en la pista de Escolapios o el triunfo frente a Mutilba, al que lograron quitar su condición de invicto.

“Somos conscientes de que la pelea por la Final Four será dura, pero el equipo está muy motivado para estar entre las mejores”, explica.

Desde su experiencia dentro del baloncesto vasco, Larrazabal también ha percibido cambios en los últimos años en cuanto a la presencia y visibilidad del deporte femenino. En Vitoria, señala, cada vez hay más clubes con sección femenina y más equipos de chicas compitiendo.

Además, destaca el cambio en las nuevas generaciones: “Las jugadoras jóvenes conocen más jugadoras, ven más partidos y tienen más ídolas. Eso me parece importantísimo”.

Para Nerea, el crecimiento del baloncesto femenino también está ligado a un movimiento social más amplio por la igualdad. Por eso considera importante aprovechar fechas como el 8 de marzo para seguir impulsando ese camino.

Por último, lanza un mensaje a las niñas que empiezan ahora a jugar al baloncesto: disfrutar del camino y no olvidar todo lo que este deporte puede aportar más allá de la competición. “El baloncesto te da compañerismo, responsabilidad, lealtad, diversión y amistad”.