La semana de entrevistas con motivo del 8M llega a su última protagonista con la voz de Ula Galdos, miembro de la directiva de la Federación Vasca de Baloncesto y responsable del área de Igualdad, además de entrenadora y coordinadora en San Prudencio.

Desde su posición dentro de la federación, Galdos tiene claro cuál es el principal desafío que afronta el baloncesto vasco en materia de igualdad: pasar de las palabras a los hechos. “El mayor reto es que la igualdad deje de ser algo que decimos y pase a ser algo en lo que trabajemos”, explica.

Aunque reconoce que se han producido avances en los últimos años, considera que todavía existen diferencias visibles en algunos ámbitos del baloncesto, como la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad o en los banquillos. Por eso cree que el siguiente paso pasa por revisar de forma honesta cómo se trabaja en el día a día dentro de clubes y estructuras deportivas.

“Los cambios tienen que ser reales y visibles en el día a día de los clubes, no quedarse solo en lo que decimos”, afirma.

En los últimos años, Galdos percibe también una evolución positiva en la conciencia sobre estas cuestiones. Cada vez hay más formación, más sensibilidad hacia la igualdad y más clubes implicados en generar entornos seguros y equitativos.

Para ella, uno de los avances más importantes es que se empiezan a abordar temas que antes apenas se trataban. “Cuando se habla, se visibiliza, y cuando se visibiliza, se puede actuar”, señala.

Además de su labor institucional, Ula Galdos vive el baloncesto desde la pista como entrenadora y coordinadora en San Prudencio. Dos realidades que, según explica, son muy diferentes. Mientras que en el trabajo con los equipos el impacto es inmediato y cercano, la gestión requiere una mirada más a largo plazo.

“En la pista lo sientes todo mucho más. Ves cómo una jugadora gana confianza o mejora día a día. En la gestión el impacto no es tan inmediato, pero sabes que estás construyendo algo que puede ayudar a muchas más personas”, explica.

Uno de los aspectos que considera clave para seguir avanzando es la presencia de referentes femeninos en diferentes ámbitos del baloncesto. Para Galdos, que las niñas vean a mujeres entrenando, dirigiendo o tomando decisiones es fundamental para que puedan imaginar su propio recorrido dentro del deporte.

“Lo que no se ve, no se imagina”, resume.

Con motivo del 8 de marzo, su mensaje es claro: la igualdad no es un objetivo puntual, sino un compromiso que se construye día a día entre todas las personas que forman parte del baloncesto.

“La igualdad está en lo que hacemos cada día: en los comentarios, en las decisiones, en lo que permitimos y en lo que no”, concluye.